De todas las imágenes que se disparan cada vez que salimos por la puerta, una quedó en mi retina para siempre. En este caso estaba entrando por la puerta. Cuando Am se acercó para ofrecerme la única mesa del café cantral, me quedé como aturdido por el flash, permanecí casi inconsciente unos segundos hasta que escuché su voz: -ahora os traigo la carta- Entonces desperté. En unos segundos estaba sentado junto a los músicos esperando que apareciese de nuevo. LLegó con un termo de café y unas tortitas para Sam... demasiados segundos para quedarme aturdido... pero demasiado temprano para saber qué decir... y se marchó.
Todos los días por la mañana seguía tomando café en aquel bar... y todos y cada uno de esos días parecía el mismo estúpido delante de una cámara esperando el momento del flash. He posado muchas horas en mi vida pero esos momentos creo que fueron los más tensos que recuerdo.
Tenía dieciocho años y ella una sonrisa demasiado bonita como para no quedar paralizado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario